España todavía pone frenos a los emprendedores

Barriers to Entrepreneurship

L. Ladrón de Guevara Cabrera.- Según el Fondo Monetario Internacional, España está a la cabeza de la lista, en esta ocasión, por las dificultades que presenta y las barreras que impone a los autónomos y nuevos empresarios para sacar adelante un negocio o montar una empresa.  Desde este organismo sostienen que se “tienden a dificultar la entrada al mercado y el crecimiento de las pequeñas firmas” en nuestro país, uno de los motivos por los que muchos jóvenes emprendedores no pueden poner en marcha sus proyectos. En esta lista le siguen Islandia, Irlanda y Grecia.

Este baremo tiene en cuenta los diferentes trámites que necesitan llevar a cabo los emprendedores para poner en marcha su negocio: licencias, permisos, obtención de ayudas y subvenciones, coste de impuestos, dificultades para conceder créditos, etc.

Por una parte las licencias y barreras administrativas son el primer escalón que deben superar los autónomos. El proceso es largo y los requisitos hacen en ocasiones muy difícil el desarrollo de nuevas empresas. En este punto España está en cuarto lugar, por detrás de Portugal, Grecia y Hungría, y desde el FMI recuerdan que disminuir estos obstáculos es fundamental para “desbloquear oportunidades de crecimiento”.

Los impuestos son otro foco de atención de esta entidad, que denuncia que el sistema que se sigue en España puede desalentar al crecimiento, puesto que los impuestos aumentan a medida que crece la cuota de negocio y el tamaño de la empresa. Gracias a las medidas del Gobierno algunos de estos impuestos se han reducido (con la cuota fija para autónomos), pero aún quedan reformas pendientes, insisten desde el FMI, para impulsar el desarrollo de las nuevas empresas.

Con la crisis financiera, en España se han endurecido los requisitos para conceder créditos, otro de los puntos en los que debemos tomar medidas para dejar de imposibilitar que muchos proyectos emprendedores salga adelante, así como aquellas reformas e innovaciones necesarias para que las empresas crezcan y puedan orientarse hacia el I+D. Además, el FMI alerta de la poca productividad y rentabilidad de muchas de las pequeñas empresas españolas, debido a la poco inversión para el desarrollo que hemos visto (muchas veces motivada por la consiguiente subida de impuestos), a la poca competitividad de las empresas, que tampoco salen al mercado internacional, y a la caída del consumo en nuestro país, uno de los problemas que parece ir solventándose poco a poco desde 2014. Hay una gran proliferación de microempresas y empresas pequeñas, de las que dependen muchos trabajadores, pero que presentan pérdidas o no son ni la mitad de rentables que las grandes corporaciones.

España debe trabajar para mejorar su posicionamiento en el panorama empresarial, promoviendo el autoempleo y ayudando a la creación de puestos de trabajo que conlleva el aumento de emprendedores; todo ello encaminado a reactivar la economía por un lado y a mejorar los valores intangibles de las empresas españolas por medio de la innovación, el desarrollo y la mejora de su competitividad.